jueves, 21 de julio de 2011

Un pájaro y un pez se pueden enamorar. Pero...¿ dónde vivirán?

Dos seres totalmente diferentes pueden enamorarse, estamos de acuerdo en eso; el amor hace cosas impensables e inimaginables pero, ¿pueden dos seres tan diferentes, con características diferentes, medios diferentes, que vienen de lugares diferentes, convivir? ¿O será mutuamente destructivo?

Si yo fuera pez… “si yo fuera el pez, podría soportar estar en una pecera sobre un nido para estar junto a mi enamorado pájaro, él me cantaría todas las mañanas, me cuidaría, me alimentaría, pero con el paso del tiempo querré ver a mis semejantes, el pájaro querrá salir del nido y yo, pez, no podré volar para seguirlo. Estaría feliz de estar junto al pájaro pero lo que dejaría atrás sería “mi mundo”, la capacidad de alimentarme por mí mismo, de ver a mis colegas, familia, conocer lugares nuevos, mi mundo se reduciría a la pecera y el pájaro”

Si yo fuera pájaro… “si yo fuese pájaro, si fuese pájaro no podría vivir en la costa todo el año, porque debería volar a distintos lugares según la temporada, cuidaría del pez si viviese conmigo pero tampoco podría llevarlo en las migraciones, él debería cuidarse solo en esas épocas. Podría dejarlo en su casa mientras yo vuelo al norte, pero entonces no sería una convivencia por siempre, ¡estaría inseguro!, preguntándome qué sería de él a mi regreso. Yo quiero vivir con él, yo quiero estar con él el resto de mi vida, pero somos diferentes.”

No siempre se puede, aunque uno quiera. Las cosas no siempre dependen de uno, hay que saber dejar antes de dañarse a uno o dañar a otro. Cuesta aprenderlo, cuesta reconocer cuándo esto puede llegar a suceder, pero con el tiempo uno aprende, entiende que la mejor manera de ser feliz es disfrutando lo que se tiene.

Y entre nosotros si hay un lugar donde convivirán ambos, en sus corazones